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Dando testimonio

hace 10 minutos
2 min de lectura

1 Tesalonicenses 2: 13



Una de las funciones de la iglesia es testificar y compartir el mensaje de Jesucristo. Testificar es parte de nuestra identidad como creyentes y seguidores de Cristo Jesús. Como iglesia, necesitamos considerar dos aspectos importantes a la hora de compartir las buenas nuevas.


El primer aspecto es la disposición de VER. Es fácil evadir y no querer ver la realidad que nos rodea tal cual es. Nos cuesta mirar directamente a los ojos de aquellos que nos rodean, pero que no son parte de nuestro entorno. Si no somos capaces de ver el sufrimiento de nuestro prójimo, corremos el riesgo de no ver la gloria de Dios obrando en espacios impensables y a través de personas inesperadas. Ver a los que son diferentes de nosotros puede ser un reto, pero es necesario y urgente si queremos que nuestro mensaje alcance a otros.


El segundo aspecto es la disposición de DECIR. Los testigos deben estar dispuestos a contar lo que hemos visto a Dios hacer en nuestras vidas y en las vidas de los que nos precedieron. Es importante recordar y compartir el testimonio y el legado de aquellos hombres y mujeres que trabajaron y sirvieron en medio nuestro. Además, debemos estar siempre dispuestos a contar nuestra propia historia, a decirle a otros lo que hemos experimentado en nuestra vida personal. No debemos tener miedo de contarle a otros cómo en medio de nuestras pruebas, luchas y necesidades Dios ha venido a nuestro encuentro y ha transformado nuestra existencia.


En un mundo saturado de opiniones, discursos políticos, charlas motivacionales e ideologías cambiantes, la iglesia necesita dar testimonio de manera intencional y constante de la buenas nuevas del evangelio de Cristo.

 
 
 

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