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¡A caminar!

“Y volviendo el ángel de Jehová la segunda vez, lo tocó, diciendo: Levántate y come, porque largo camino te resta.” –1 Reyes 19:7 RVR

 

Caminar es una de las rutinas de ejercicio más populares en los últimos tiempos. Es una práctica natural, relativamente fácil de realizar y no requiere una inversión monetaria como la membresía de un gimnasio. Puedes hacerlo solo o acompañado. Puedes hacerlo bajo techo o al aire libre. Caminar aumenta tu energía, disminuye el estrés, fortalece el corazón, previene la osteoporosis y ayuda a bajar los niveles de colesterol. Caminar no solo es importante para nuestra salud y bienestar físico, sino también para nuestra salud y bienestar espiritual. De hecho, nuestro tema como iglesia para este año es Caminamos en fe hacia el propósito de Dios. Caminar implica acción y movimiento. Caminar nos lleva de un lugar a otro, de un estado a otro. Caminar en fe es parte de la vida del cristiano. Sin embargo, no todos disfrutamos de la experiencia de caminar. Hay cristianos que lo ven como algo trabajoso e incómodo. Algunos lo ven como algo que requiere demasiado esfuerzo y que produce pocos resultados. La realidad es que caminar en fe puede ser complicado. Hay etapas en las que sí se hace trabajoso e incómodo porque nos reta a salir de nuestra zona de comodidad. También hay etapas en las que la caminata se hace difícil y nos sentimos cansados, sin fuerzas. Ciertamente hay momentos en los que parece que caminamos y caminamos, pero no llegamos a ningún lugar. A veces, las circunstancias que atravesamos nos provocan tanta frustración que terminamos dándonos por vencidos.


El profeta Elías entendía esto muy bien. Luego de Elías haber acabado con los profetas de Baal, Jezabel jura matar a Elías. Este huye al desierto asustado y frustrado. Agotado física, mental y emocionalmente, le pide a Dios que le quite la vida. Elías se da por vencido y rehúsa seguir caminando. Sin embargo, Dios, en vez de quitarle la vida, le envía un ángel que le ayuda a recobrar sus fuerzas. Dios le provee el descanso y el refrigerio que Elías necesitaba para continuar caminando hacia el propósito de Dios. Elías duerme y se alimenta. Dice 1 Reyes 19 que mientras Elías dormía, un ángel enviado por Dios le prepara alimento y agua. Al despertar, el ángel lo invita a comer del pan y beber del agua. Dos veces lo hace y, en la segunda ocasión, lo exhorta de la siguiente manera: “levántate y come, porque largo camino te resta”. Cuando Elías deseaba dejarlo todo, cuando todo lo que Elías podía ver era fracaso y motivos para rendirse, Dios lo llama a caminar aún más. Dios tenía planes más grandes para con Elías, y lo preparó para que pudiera realizarlos exitosamente. Cuando, como Elías, nos sentimos desfallecer y que ya no podemos más, Dios nos provee el descanso y el refrigerio que necesitamos. Cuando, como Elías, creemos que hemos llegado al final del camino, Dios nos llama a levantarnos, porque aún nos queda camino por recorrer. iQue cada mañana nos levantemos a comer de su pan bendito y beber de su agua fresca! iQue cada mañana nos levantemos y salgamos a caminar!

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