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“Yo quisiera hablarte del amor de Cristo…”

Hay momentos en que me sorprendo a mí misma cantando himnos “antiguos”, es decir, himnos que aprendí en mi niñez. Puedo estar realizando la tarea más cotidiana en mi casa como lavando unos trastes o poniendo una ropa a lavar, y me vienen a la mente esos himnos que de niña y aún de joven cantaba con mi abuela o mi mamá, mientras hacíamos la limpieza de la casa. Uno de mis favoritos era: “Yo quisiera hablarte del amor de Cristo, pues en Él hallé un amigo fuerte y fiel; por su gracia transformó mi vida entera; lo que en esta vida soy lo debo a Él. Nadie pudo amarme como Cristo, es incomparable su amistad; sólo Él pudo redimirme del pecado, por su amor y su bondad…”.


Recuerdo que, de jovencita, lo que más me impactaba del himno era esa palabra de testimonio, tan dulce, tan cercana, pero, sobre todo, tan personal. El escritor (Charles Weigle) había escogido una manera clara y sencilla para dar testimonio de su fe en Cristo Jesús. Me lo imaginaba como una persona transitando por caminos difíciles, dando tumbos, pasando dificultades, hasta el momento en que se encuentra con Cristo Jesús, quien transforma su vida, por medio del amor y del perdón. Un momento tan sublime, tan impactante, que no lo olvidará nunca. Pero no sólo eso, sino que procurará compartir el testimonio de esta experiencia transformadora, con toda persona que se encuentre a su paso.


¿Recuerdas cómo fue tu experiencia de conversión? ¿Qué trajo a tu vida, qué te dio, qué hizo por ti? Piensa por un momento cómo te sentiste en aquel momento cuando decidiste decirle que Sí al Señor; cuando optaste por seguir su camino y dejarte conducir por Él.


En este tercer domingo de Adviento el tema es; “Testimonio”. Afirmamos que, como creyentes en Cristo Jesús, somos llamados y llamadas a dar testimonio de ese Dios que se encarnó para caminar a nuestro lado, para acompañarnos, para perdonarnos, para darnos vida.


Te invito a que, en los próximos días, te acerques a un familiar, un/a amigo/a o vecino/a; a la persona que tengas cerca, y le digas…Yo quisiera hablarte del amor de Cristo, y comparte tu testimonio de fe. No es complicado, sólo dile lo que el Señor ha hecho por ti. Comparte desde lo profundo de tu corazón, lo que ha significado para ti, encontrarte con Cristo Jesús. Y así, permite que Él nazca en el corazón de alguna vida en esta Navidad, gracias a tu testimonio de fe.