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Permanecer en Cristo

Juan 15:7


Una de las preocupaciones mayores es la perseverancia. Cuando se comienza algo siempre estamos llenos de energía y de ilusiones, pero a lo largo del tiempo mientras van transcurriendo los años, y se logran algunas metas, pero también parece que son más frecuentes las frustraciones, mengua el entusiasmo y decaen las fuerzas.


Este texto se da en un momento crucial en la vida de Jesús con sus discípulos. Se acerca su muerte y Jesús está compartiendo con sus discípulos la realidad que les espera. Está preparándoles una vez más para ese cambio en su relación, es decir, ya pronto él no estaría con ellos y por lo tanto era importante que ellos comprendieran lo que significaba permanecer en él.


Jesús utiliza una imagen conocida, pues ha estado hablando de cosas muy complejas y típico en Jesús utiliza ilustraciones que hagan más fácil la comprensión de sus mensajes. Así que, en este texto, Jesús, a través de otro de sus “Yo Soy”, se presenta como la verdadera vid. Es decir, como la fuente de verdadera vida, de fuerza, de frutos; porque la vid verdadera ofrece los nutrientes necesarios para que los pámpanos tengan vida y den frutos. De modo que Cristo es la vid y sus seguidores somos los pámpanos, es decir, los instrumentos de frutos. Pero esto es posible sólo si se permanece en unión con la vid.


¿Cuáles son los resultados de permanecer en Cristo?


Al estar conectados con Cristo, lo estaremos a su voluntad. Por eso lo que pidamos será hecho. Hay quienes piensan que aquí se trata de pedir lo que queremos (de forma egoísta e interesada). Piensa por un momento, si ahora mismo tuvieses la certeza de que lo que vas a pedir Dios te lo concederá de inmediato, qué pedirías. Posiblemente salud personal, bienestar de algún familiar, trabajo, armonía y paz en nuestros hogares, entre otras. Cuando permanecemos en el Señor y el Señor permanece en nosotros, nuestras oraciones no se quedan ahí, pues son como las oraciones de Cristo. Oraciones de perdón, oraciones de amor, oraciones de entrega, oraciones de compromiso.

Permanecer en Cristo produce frutos. Es interesante que en ocasiones este texto se interpreta desde una perspectiva misional. Dar frutos como traer otras personas a Cristo. Pero en este contexto no es de eso de lo que se habla, porque entonces los nuevos creyentes serían otros frutos y desde esta imagen, los nuevos creyentes son nuevos pámpanos que se unen a la vid. Dar fruto no es algo que tengamos como meta; dar frutos es el resultado natural de estar conectados; porque al estar conectados tenemos vida, somos nutridos/as y como resultado el crecimiento lo da el Señor. En este texto el fruto mayor es el amor que han de manifestarse los discípulos, unos a otros.


Hay quienes dicen que la experiencia en la iglesia no es muy fácil, porque hay personas que te desalientan, te critican aún te hieren. ¿Quién no ha sido herido por alguien en la iglesia o por algún cristiano? Esa es la realidad, por eso la necesidad de permanecer en Cristo, de modo que podamos perdonarnos, sobrellevarnos, ayudarnos a crecer, tratarnos con cariño, respetarnos y expresar nuestro amor. Eso sólo es posible si permanecemos en Cristo. Cuando nos alejamos de Cristo, nos alejamos de nuestros hermanos y hermanas.


Cuando permanecemos en Cristo, la obediencia trae consigo gozo. Para muchas personas, particularmente esta nueva generación, la obediencia se ha convertido no sólo en un término obsoleto sino también rechazado porque se percibe como algo que atenta contra nuestra libertad personal. Permanecer en Cristo, es unirnos a quien verdaderamente quiere nuestra libertad y nuestra paz, porque dio su vida para eso mismo, para que fuésemos plenamente libres. Es recibir el gozo de saber que Él es con nosotros y nos acompaña y sostiene siempre.


Una gran bendición…Permanecer en Cristo, para que pidamos lo que está en su voluntad; para que nuestra vida de frutos; para que seamos verdaderamente libres.