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Mujeres que prepararon camino


Texto: Éxodo 1:15-22


Hemos escogido para este tiempo de cuaresma el tema, Preparemos el camino. Siguiendo esa misma línea, he querido utilizar como referentes para nuestra reflexión en este domingo del Día de la Mujer Trabajadora, las figuras de Sifrá y Puá. Ellas son las dos parteras que aparecen en la historia del nacimiento de Moisés, cuyas acciones son modelos de lo que significa la resistencia transformadora. Estas mujeres se enfrentaron al poder destructor del prejuicio y la injusticia; al hacerlo, se convirtieron en instrumentos de Dios para abrir caminos de vida y liberación para todo un pueblo.


Este día 8 de marzo, que se ha constituido como el día de la Mujer Trabajadora, nos convoca a una celebración diferente, pues, más que celebrar, esta fecha nos permite conmemorar el esfuerzo, trabajo y aún sacrificio demostrado por tantas mujeres, a lo largo de la historia, en su lucha por los derechos de las mujeres, la igualdad y la equidad de género.


Pero esto no queda ahí, pues en un día como éste, más que regalar dulces, flores y compartir frases bonitas, se hace necesario recordar que vivimos en un mundo donde, una de cada tres mujeres sufre violencia a lo largo de su vida. Somos parte de una sociedad donde la pobreza tiene rostro de mujer, pues todavía en muchos ámbitos, las mujeres no reciben salarios iguales al de sus compañeros, por igual trabajo. Y, aun cuando la mujer ha superado muchos obstáculos, todavía se le discrimina por desear ser madre y trabajadora, pues en su mayoría, se enfrenta a una doble jornada por llevar la mayor parte de las tareas y responsabilidades en el hogar y con la crianza de los hijos y las hijas.


Así pues, este domingo, no nos quedamos sólo en la celebración. Desde todos los ámbitos donde se valora y respeta el ser humano, la convocatoria es recordar el camino transitado y además comprometernos con la trayectoria que aún nos queda por recorrer. Esta realidad, por lo tanto, nos debe llevar al compromiso con nuestras niñas, jóvenes, mujeres y ancianas, luchando por los derechos que aún faltan y denunciando todo aquello que degrada y discrimina contra la mujer.


Desde la iglesia, seguimos proclamando las buenas nuevas de Dios, que nos hizo a su imagen y semejanza; y que en Cristo Jesús nos convoca a seguir abriendo y construyendo caminos de equidad, de armonía, de respeto, de solidaridad y de amor.