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Dios mismo perfecciona su Obra

Filipenses 1:3-7


Celebramos el Ministerio de Adultos Mayores de nuestra iglesia. Nuestro hermano Joey Lugo, reflexiona este domingo sobre este texto de la carta a la iglesia en Filipos. Esta era una iglesia muy cercana al corazón de Pablo. Por un lado, fue la primera iglesia fundada en Europa, y además habían sido siempre fieles a Pablo, lo que demostraban apoyando su ministerio, proclamando y dando testimonio del Evangelio y sirviendo con regocijo.


Esta es una carta que el apóstol Pablo escribe mientras se encuentra en una situación sumamente difícil. En el plano ministerial es un momento duro porque ve que el evangelio que él ha predicado con tanta fidelidad, está siendo amenazado por el egoísmo de algunos predicadores que sólo buscan su propio beneficio. Así lo afirma el propio Pablo; “Algunos a la verdad predican a Cristo por envidia y contienda; pero otros de buena voluntad. Los unos anuncian a Cristo por contención no sinceramente, pensando añadir aflicción a mis prisiones, pero los otros por amor, sabiendo que estoy puesto para la defensa del evangelio.”


En el plano personal también es un momento gravísimo, porque Pablo se encuentra en prisión, y no sólo eso, sino que está en el corredor de la muerte, con la llegada inminente de su muerte. Ante este cuadro, sabemos que el apóstol tiene sobradas razones para sentirse abatido, como para también cuestionarse el porqué de sus dificultades personales y en su ministerio.


Pues, aún hoy actuamos como si pensáramos que nuestras luchas, nuestras dificultades, las crisis que enfrentamos son algo así como un castigo de Dios y por eso queremos explicaciones de por qué. No empecen estas dificultades, el apóstol escribe de manera gozosa y agradecida a la iglesia que ha sido un gran apoyo en su ministerio.


El apóstol está tan seguro de la misericordia y fidelidad divinas, que puede aún gloriarse en sus tribulaciones; porque las ve como un medio a través del cual Dios será glorificado y el evangelio proclamado. Nada de esto nos sorprende porque le hemos escuchado decir que; “aunque su cuerpo exterior se deteriore día tras día, empero el interior se renueva momento tras momento”. Es el mismo que dice, Todo lo puedo en Cristo que me fortalece… Este es también el apóstol que sabe que, en su debilidad el poder de Dios se perfecciona y que además la gracia de Dios es suficiente. Pablo parece asegurar como el himnólogo…porque yo sé que el futuro es suyo, la vida vale más y más sólo por Él…


Pablo se enfrenta a su realidad con una fe que nace de su convicción de que Dios es fiel. Aquí vemos una persona que vive con la certeza de que el amor y la misericordia de Dios son verdaderos, no son parte de una historia inventada para hacernos sentir bien. El apóstol sabe que Dios ha sido su socorro y su provisión; lo que le permite continuar adelante con una fe que es capaz de mirar el futuro sin temor, porque sabe que Dios es el mismo ayer y hoy y por los siglos.


Esta seguridad en la que se sostiene Pablo, y que nos invita que hagamos nuestra, es así, porque sabe que Dios responde de manera nueva e invita a la comunidad a regocijarse porque puede recordar la grandeza de Dios. No se trata de encubrir el lloro y la amargura, pues esas son realidades de la vida. Porque por más que lo tratemos de evitar, en la vida siempre vendrán situaciones difíciles; los conflictos son inherentes a la vida misma. La noche a veces nos toma desprevenidos y se nos cae encima, pero siempre hay una mañana nueva. Esto es posible, porque el gozo no es producto de la enajenación, sino la respuesta y manifestación de nuestra esperanza.


Así que, sin negar la hora difícil; sin ocultar que a veces aun lo que creemos no siempre encaja con lo que es nuestra realidad; a pesar de todas las cosas que parezcan apuntar hacia lo contrario, Dios está presente. Sentimos gozo y vivimos en esperanza, porque sabemos, que Dios llevará a feliz término aquello que ha comenzado.


Estos no son momentos fáciles para nuestra sociedad. Pero estos hermanos y hermanas mayores, que han conocido los caminos difíciles, que han vivido tantas experiencias, nos invitan a la perseverancia, a la esperanza y por lo tanto al gozo en el Señor.